Tuesday, June 20, 2006

CONTINUACIÓN_4

CAPITULO II

Mi Historia

Mi historia es muy particular, por eso quizás la esté escribiendo, que se yo; si les interesa, no lo se, solo se que esta es mi pluma y mi pergamino…

Me llamo Erika, femenino de Erick y es un nombre escandinavo. Vivo… bueno digo vivo porque ese recuerdo esta latente en mi cabeza, así que vivía en una linda casa en un pueblo muy hermoso, no era pequeño era casi perfecto para vivir, mi casa quedaba junto a la de Sabrina una niña muy blanca de cabellos lisos y castaños, ojos color miel y regordeta (no tanto) muy linda, yo soy una chica blanca de cabello liso negro y de ojos color café, siempre he sido flaca, nuestras familias eran normales, quizás muy normales para mi gusto.

Desde que tengo uso de razón vivimos en esas casas, estudiamos juntas en la misma escuela y compartíamos y estuvimos juntas siempre, por alguna razón nos sentíamos (o éramos) mas importantes, mas extrañas, entre otras cosas que los demás. Desde que éramos chicas sentíamos, oíamos y veíamos cosas inexplicables, todas las noches oíamos respiraciones en nuestras habitaciones y si andábamos por allí o en nuestras casas sentíamos que nos seguían o nos miraban, nos asustaba pero a la vez sentíamos protección, no se por que ni como pudimos vivir con eso a nuestras espaldas, quizás por el echo de vivirlo juntas hasta que vimos la cara de la oscuridad. Yo sentía todas estas cosas mucho más que Sabrina pero ella me daba más fuerza para soportarlas. A medida que íbamos creciendo nos uníamos más, parecíamos hermanas; era como si hubiesen fuerzas extraordinarias y divinas que nos atraían a un mismo lugar. Todo esto lo fuimos descubriendo poco a poco al pasar de los años; nosotras éramos unas chicas normales nos gustaba jugar de niñas, fuimos creciendo y nos desenvolvíamos muy bien en la sociedad, salíamos con chicos, salíamos a comprar cosas, a bailar, escuchábamos música y todo lo que realmente pueden hacer los chicos de esa edad determinada de la vida humana, también teníamos muchas cosas anormales como por ejemplo, y creo que lo principal, que éramos las chicas más distintas de este planeta, yo era a parte físicamente diferente, también mi personalidad era totalmente lo contrario a la de Sabrina, me gustaba el metal como estilo de música, mi vestimenta siempre fue muy distinta a la de ella, a Sabrina le gustaba la música electrónica, se vestía con muchos colores en cambio yo no, entre otras cosas muy distintas, pero todo lo antes dicho que son los pasos y las miradas, las salidas, los chicos, son cosas que nos hacían muy amigas y otras cosas que nos llamaban mucho la atención como las cosas esotéricas, paranormales, los cuentos, las historias, las fábulas, los libros, nos fascinaba leer a la orilla del río y entre otras cosas lo más importante de nuestra amistad y lo que lo hacía especial era que desde niñas sentíamos que íbamos a estar juntas para siempre y que todo lo viviríamos juntas, esto pudiese haber sido cualquier promesa de niñas soñadoras pero no era así iba mucho más allá de lo imaginado.

Una mañana me levanté muy preocupada, me vestí y me fui a clases sin pensar que ese día iba a ser una marca para mi vida, estuve muy callada en mis clases y a la hora de la salida nos encontramos Sabrina y yo, caminamos como de costumbre a nuestras casas pero esta vez era diferente estábamos muy calladas, al llegar a casa de ella decidí romper el silencio y definitivamente ella también así que nos reímos por un ratito y entonces nos sentamos en las escaleras hacia la puerta de su casa y decididamente hablé yo primero, le dije que me sentía muy extraña y que pasara lo que pasara siempre iba a estar con ella, Sabrina accedió y me devolvió lo antes dicho también diciéndome muchas cosas lindas, y reforzando las mías le dije que fuéramos a buscar los sobres, nos levantamos, ella entró a su casa y yo fui a la mía, busqué mi sobre justo detrás de la puerta vi que eran 2 y me reuní con Sabrina de nuevo le mostré que los tenía, los abrimos con gran emoción pero con miedo de que nuestros sobres contuviesen nuestro adiós o nuestra unión para siempre… Sabrina gritó “SUECIA” y yo al ver lo que decía mi carta de recomendación para la universidad se me llenaron los ojos de lágrimas, me invadió un gran sentimiento que me rodeo desde la punta de los pies hasta la cabeza, no sabía que decir y Sabrina me lo arrebató de las manos, “ALEMANIA” susurró ella “no puede ser“ se volteo y me preguntó por el otro sobre, lo miré con una nueva sensación que me atrapó, lo abrí rapidísimo rompiéndolo y salté del terror y de la emoción, la abracé y le dije “SUECIA TAMBIÉN yo sabía que nuestro destino es estar juntas” nos pusimos extremadamente felices y decidimos irnos al bosque a celebrar a bañarnos en el río, lo que se nos ocurriera. Al llegar todo estaba mas verde, frondoso, hermoso, nos bañamos en el río, comimos frutas de los árboles, entre otras cosas y de regreso a casa escuchamos cosas, risas, diálogos, nos miramos y nos dijimos que seguramente era algo mas de lo de siempre, pero yo sentí esta vez que era algo un poco más diferente, me dejé llevar por los sonidos y llegamos a un matorral el cual abrí de par en par con mis manos y me asomé, eran dos muchachos, nunca antes vistos por nosotras, tomaban vino sentados en la espesa grama hablando y riendo, se paralizaron al vernos igual que nosotras por verlos a ellos, les dije que nos disculparan y que nos íbamos, uno de los chicos se levantó y me dijo “no te vallas… digo no se vallan” Sabrina y yo nos vimos, sonreímos y decidimos quedarnos, nos presentamos con nuestros respectivos nombres y ellos “Alberto” el chico que me dijo que me quedara, alto, delgado, muy blanco, con ojos negros y cabello corto del mismo color de sus ojos, también “Antonio” pequeño, moreno pálido y delgado, de cabellos largos y ojos marrones; nos pusimos a conversar, a caminar, a beber de tan exquisito vino, reímos, tonteamos y disfrutamos muchísimo, al darnos cuenta de la hora ya era de noche y nos despedimos y ellos nos dijeron que nos volveríamos a ver muy pronto y nos regalaron una rosa a cada una, nosotras nos fuimos a las casas respectivas para darles las noticias a nuestros padres y a celebrar con ellos, al caer ya la hora de acostarnos divisé a Sabrina en su ventana haciéndome señas, me asomé y me dijo que los muchachos no nos habían dicho de donde eran, que hacían y yo le recordé lo que ellos habían dicho sobre de que nos volveríamos a ver pronto, “pero no sabes cuando” dijo Sabrina, “!Buenas noches”¡ dije al final, al revisar mi pantalón, en el bolsillo de atrás, se encontraba un collar muy hermoso de plata con un medallón que contenía una especie de escritura y me lo lleve a la cama y pensé y pensé y como no entendía nada decidí dormir y dije en voz alta “Quién diría que este día iba a ser tan feliz, espero que mañana y el resto sean iguales.”

Llegó el día siguiente y tuvimos nuestra graduación, fue muy linda y estuvimos muy contentas pero desde que me levanté quise conseguirme esos ojos negros mirándome y mostrarle a Sabrina lo que conseguí pero no lo hice, no se porque, pero de allí en adelante siempre me levantaba con el mismo deseo y el recuerdo de aquella tarde junto a esos hermosos ojos.

Recuerdo la vez que partíamos hacía nuestro futuro (La Universidad de Suecia) fue tan triste dejar nuestras casas y familias que no me quería ir y tan feliz fue recordarnos de tantas cosas en el avión que al final tampoco me quería bajar y sabía que teníamos todo por delante y un montón de cosas que conocer, aprender y muchas cosas más… ¡Por la tierra, teníamos 18 y 19 años ahora es que faltaba por vivir¡ y así era pero no literalmente.

Llegamos a nuestro destino y mi corazón empezó a latir con tal fuerza que me paralicé y Sabrina lo notó justo al mismo tiempo en que se paralizaba también, nos vimos y nos tomamos de la mano y nos dijimos “Todo va a estar bien, estamos juntas.” Creíamos que era por lo emocionante y el cambio hasta que llegamos a nuestro cuarto, en un pequeño apartamento de un pequeño edificio que ya teníamos alquilado y acomodado antes de llegar, sentía mi corazón a millón, demasiado fuerte, entonces me puse la mano en el pecho y sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo y le dije a Sabrina que teníamos que hablar, esto me estaba asustando y tenía que decirle todo lo que tenía cargando desde hace tiempo, Ella se sentó y yo al frente de ella, le recordé de aquel día en que conocimos a Alberto y a Antonio, lo bien que la pasamos, nos reímos mucho por recordar esos momentos y le hablé sobre aquel instante en el que conseguí mi medallón y relatándole mi misterioso cuento ella sacó de su pecho un medallón muy parecido al mío, me sorprendí y le saqué el mío que estaba encerrado entre mi camisa y mi pecho al compararlos el mío era un poco más grande que el de ella y tenía un color distinto, el mío era negro con las extrañas letras en rojo y el de ella negro con el escrito azul, las letras estaban en forma de espiral eran de una lengua extraña, no conocida por nosotras, irreconocibles, reconocí por fin delante de Sabrina lo que sentí por este medallón y le dije q inmediatamente que lo conseguí me lo puse y las grandes ansías que tenía luego de esa noche, lo que mas me maravilló, y no me esperaba, fue que ella también lo reconoció de su parte. Desde ese día nos sentíamos más seguras de nosotras mismas.

Pasaron varios meses y salíamos a conocer, a comer, a empezar a vivir ese futuro anhelado, pero había algo que nos molestaba y era donde nos quedábamos a dormir, era un cuchitril y de paso que era muy pequeño para las dos los dueños de el apartamento eran unas personas demasiado arrogantes y a pesar de que nos queríamos tanto ya nos estaba molestando un poco el compartirlo “todo” así que decidimos buscar apartamento, el mismo día que decidimos buscar donde vivir, recibimos unas invitaciones a una fiesta en los dormitorios de la universidad y decidimos ir, era de noche y había muchísima gente, la fiesta era de bienvenida a los nuevos estudiantes, conocimos a muchas personas y entre ellas estaba un chico llamado Alejandro que le hablé sobre nuestra desesperación de conseguir un apartamento bastante grande y económico para mudarnos y me dijo que donde el vivía era muy espacioso y de seguro nos iba a gustar, el se ofreció muy amablemente en llevarnos mañana temprano y le di mi número para que se pusiera en contacto conmigo, me divertí con él toda la noche hablamos y nos reímos mucho al terminar la fiesta busqué a Sabrina y nos fuimos, Alejandro nos quiso acompañar, nos dejó y me dijo con una gran sonrisa espera mi llamada y nos despedimos, al subir Sabrina me fastidió mucho con dicho chico y yo le dije que solo nos iba a hacer un favor, nos acostamos y lo primero que escuché, que me levantó fue el teléfono repicar con insistencia, era Alejandro que estuviéramos listas con equipaje y todo que nos mudaríamos hoy mismo y que nos pasaría buscando dentro de dos horas, al trancar todavía no caía en mi y me levanté de emoción y desperté a Sabrina “Despiértate, que hoy será un gran y largo día.”

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